Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Pude notar que la Shele sufrÃa y que las comisuras de sus labios temblaban, como por un sufrimiento contenido.
—¿Qué tiene esta muchacha? —pregunté yo alegremente.
—Debe estar enferma del estómago —dijo tu abuela—. Tiene vómitos, está ojerosa.
Contemplé a la muchacha, que bajó la vista; le tomé el pulso, y dije:
—Que vaya a mi casa y la reconoceré más despacio.
—Bueno, ya irá. ¿Cree usted que tendrá algo grave?
—Ya veremos.
Me despedà de la familia y seguà haciendo mi visita.