Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —¿Al padre?
—Al padre y al hijo. Se les explica lo que pasa y veremos las condiciones que ponen.
—Bueno, pues les llamaremos.
Presencié la entrevista en la cocina. Era una escena triste, daba una idea bien miserable de la humanidad. MachÃn padre y MachÃn hijo estaban los dos arrimados al fuego en la cocina.
—De manera —decÃa doña Celestina con voz imperiosa— que yo le doy a la Shele cuatro onzas y dos vacas.
—Y las azadas y el trillo —añadÃa MachÃn el viejo.
—Bueno, y las azadas y el trillo. ¿Con esto estamos ya conformes?
—Es que… —decÃa MachÃn padre, rascándose la cabeza— como la chica ha quedado en ese estado, yo no sé si estará bien…, porque las gentes dirán que …
—Eso ya os lo he dicho antes. La muchacha está en ese estado. Ya lo sabemos. Conque resolved de una vez: sà o no. O decid qué queréis más.
—El caso es —murmuró el viejo— que hay un trozo de tierra cerca del barranco que no pertenece a nuestro caserÃo, y mi mujer dice que debÃan dárnoslo a nosotros sin subir la renta… Yo no digo nada, pero mi mujer…