Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Ugarte vio que la señorita de la casa me manifestaba simpatÃa, y, llevado por uno de sus movimientos de rabia y de envidia, escribió al capitán Sandow, diciéndole que yo iba entablando amistades con su hija, que los tres éramos piratas, que venÃamos escapados de los pontones.
El capitán Sandow me llamó y le conté lo que nos habÃa pasado, sin ocultarle nada. Como comprendà su disgusto, por su aspecto de malhumor, le dije:
—No tenga usted cuidado, hoy mismo nos iremos.
—Lo celebraré —me contestó—, no por usted, sino por no ver al denunciador.
Después de haberle prometido que nos irÃamos en seguida, no comprendÃa bien su malhumor; pero, por lo que dijo Allen al dÃa siguiente, me lo expliqué. Le habÃa interrogado a él sobre lo que yo le conté, y, al cerciorarse de que era verdad, se sintió humillado, porque sus aventuras eran completamente vulgares en comparación de las nuestras.