Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia EL ODIO ESTALLA
Avisé a Allen y a Ugarte que nos tenÃamos que marchar.
—¿Y por qué? —preguntó Ugarte, echándoselas de sorprendido.
—Por nada. Por algún bien intencionado que le ha dicho a Sandow qué clase de gente somos nosotros y de dónde venimos.
—¿Y quién será? —me preguntó él.
—Eso lo sabes tú mejor que nadie —le contesté yo, en castellano.
Allen nos oÃa, suponiendo la mala acción de Ugarte.
—No sé qué quieres decir con eso —murmuró Ugarte; y, viendo que yo no replicaba, añadió cÃnicamente—: La verdad es que la cartita te ha reventado.
—¡Hombre! ¡Claro!
—¿Y qué te ha dicho el capitán?
—Me ha dicho que le dan asco los denunciadores, y que por eso sólo nos debemos ir.
Ugarte palideció. Y Allen, que habÃa comprendido todo, exclamó:
—¡Ah! ¿Es él el que nos ha denunciado?
—Tú no te metas en lo que no te importa, ¡animal!
El irlandés prorrumpió en insultos, y yo impedà que se lanzara sobre ligarte.
