Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Nada. Es un pedazo de carne con ojos. No tiene la menor chispa ni pretende tenerla. En cambio, tiene buen gusto para las cosas de vestir.
Comenté con Adolfo Santovenia lo que se decía de Rosa y de Aurora. Él estaba muy interesado con la escritora y le parecía fácil conquista.
Días después me dijo pavoneándose:
—Hoy voy con Aurora y Rosa por la noche a un restaurante del camino de El Plantío.
—¿Y quién es el que apoquina?
—Un político importante.
Al día siguiente le pregunté.
—¿Qué tal anoche?
—Bien. Estuvimos en un restaurante del que se cuenta una historia verdadera o falsa de dos mujeres de la alta aristocracia que estuvieron allí con sus amantes. ¿La ha oído usted?
—No. ¿Qué pasó?
—Que a consecuencia de una escena sádica, uno de los hombres murió desangrado, y una de las mujeres cayó con un ataque de epilepsia.
—¿Y qué tal la gente? ¿Qué dijo el político?