Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —¿No ha venido el médico?
—No; ha dicho por teléfono que a eso de las diez y media pasará por aquÃ.
—Bueno. Está bien.
Doña Elena, la «señora», se marchó.
—Qué, ¿tienen ustedes algún enfermo? —pregunté a la Pepa.
—SÃ. Es una andaluza muy floja, que es la madre de una mujer que viene aquÃ. Ha llegado hace dÃas con una maleta y una estampa de la Virgen de la Macarena, de Sevilla. Como decÃa que se aburrÃa, la llevé yo al Retiro, al paseo de Rosales y a la parada de Palacio; pero ahora se queja de que se cansa. «Ezte Madrà e tan grande que yo no pueo con mi pie», dice. Hoy se nos ha venido con que tiene dolor de cabeza y calentura. Yo creo que no tiene nada.
En esto entraron dos mujeres vistosas, una catalana y otra andaluza. La Pepa cogió las botellas de la mesa y las guardó presurosamente en el armario y solo dejó una con un poco de vino.
—¡Qué roñosa es usted, Josefa! —dijo la catalana.
—Yo, no. Es que la «señora» me riñe. Luego abajo, en el salón, les darán lo que pidan.