Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —No puedo dejarlos asÃ, Carlitos. No puedo.
—Pues entonces estás perdida. Te patearán, te sacrificarán. Serás una vÃctima.
—Pues qué voy a hacer. Lo seré.
—Entonces no te digo nada. Me entristece pensar que los buenos y generosos vais a pagar la culpa de los egoÃstas y de los canallas; pero si no puede ser de otro modo, no vale la pena de hablar. Únicamente tengo que decirte, como observación final, que, hagas lo que hagas, en mi casa tendrás siempre un rincón donde refugiarte.
MarÃa Luz y su hermano se despidieron, y ella le abrazó sollozando.