Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —No puedo dejarlo, pero no tendré más remedio que dejarlo; con palabras no se arreglan las cuestiones. Toda mi oratoria no servirÃa para nada. Ya ves el caso de Luis. Allà también se creÃa que el desparpajo, la sociabilidad iban a resolver el conflicto… Estupideces… No se resolvió nada más que nuestra ruina.
—Pero en este caso va tu felicidad, Enrique.
—SÃ, ya lo sé. Si yo pudiera cambiar los términos de la cuestión, estarÃa en seguida resuelta; pero no puedo cambiarlos.
—¿Por qué no?
—Porque no. Los padres de MarÃa Luz quieren sacrificar a su hija y vivir ellos bien. MarÃa Luz les tiene cariño; no se atreve a decirles: Ustedes vayan a un asilo o a un hospital; yo me voy a casar con mi novio.
—Pero no es para tanto. Además, tienen otra hija.
—SÃ; otra hija que no les quiere, y un yerno que les tratarÃa a la baqueta y harÃa bien. Por estas razones, los padres lo que pretenden es casar a su hija con el viejo y seguir viviendo ellos cómodamente en la misma casa y disfrutar de las ventajas de tener un yerno rico… Yo me presento como solución con mis tres mil pesetas, y no me aceptan. A mà ya no me choca.