Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —No importa.
—Bueno, pues suba usted.
Subieron los dos, y lady Cardigan se sentó en la única silla que habÃa, y Recalde, en la cama.
—¿Qué quiere usted de m� —preguntó Leticia.
—Primeramente, comunicarle que el padre de Luis me ha escrito pidiéndome noticias de su hijo y preguntarle qué le tengo que decir.
—DÃgale usted que Luis está enfermo de fiebres, que va mejorando y que podrá escribirle dentro de poco.
—¿Le daré sus señas?
—SÃ. Aquà están.
—¿Podré verle?
—SÃ; ¿por qué no? Usted es un amigo suyo y mÃo; pero quizá vale más que no le vea, porque está muy excitado. ¿Desea usted algo más?
—SÃ, algo más. Lo que le tengo que decir es algo raro. Quisiera saber si el mayordomo de ustedes, John Max, murió en Túnez.
—SÃ, murió en Túnez. ¿Y por qué quiere usted saber esto? —preguntó ella sobresaltada y en guardia.