Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Con mucho gusto.
—A las doce ¿le parece a usted bien?
—Muy bien.
Por la mañana, Recalde se presentó en casa de lady Cardigan, que le recibió sonriente. Almorzaron juntos. La dama contó sus excursiones y sus viajes con una gracia y un arte que tuvieron al vasco embelesado.
A los postres, y como sin darle importancia, dijo:
—Lo que yo presumÃa era cierto. En la carpeta habÃa un sobre con cuatro mil libras esterlinas para usted en billetes.
—¡Imposible!
—Aquà están.
—Yo no quiero que me pague usted el servicio que le he prestado.
—No, no. Sà es cierto. En el sobre que he roto decÃa: «Para Ignacio Recalde.» Guárdelo usted. Ese dinero es suyo.
—¿Me lo jura usted?
—Se lo juro.
—¿Y qué habÃa más?
—HabÃa unas fotografÃas de cartas que yo envié a Luis.
Ignacio guardó el dinero.
—¿Qué piensa usted hacer? —le preguntó lady Cardigan después.
—Me voy a España.