Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval EL NEURASTÉNICO
HAY UNA FRASE profunda en el Eclesiastés que indica el sentido de justicia y de rencor semíticos: «El que hiciere el hoyo, en él caerá, y al que aportillare el vallado le morderá la serpiente.»
No sabemos si, por fortuna o por desgracia, la sentencia no es siempre exacta. Muchos caen en el hoyo que han abierto otros. Los padres, en el agujero que labraron los hijos; los hijos, en el de los padres; las mujeres, en el del marido; los maridos, en el de la mujer, y los tíos, en el del sobrino.
De este modo la vida es más pintoresca, porque no juzga como un tribunal de abogados y surge lo imprevisto cuando menos se espera.
¡Quién sabe si no será mejor así! El hombre, cuando se acostumbre a la idea de que no puede haber justicia, quizá aproveche mejor los años de su existencia, sin soñar en una utopía antinatural y jurídica.
Lady Cardigan envió a Luis Ochoa a España con una enfermera. Esta tenía la orden de dejar a Ochoa en casa de sus padres, en Bilbao, y volverse inmediatamente a Londres.
La familia acogió a Luis con grandes manifestaciones de afecto. Únicamente su padre se mostró un tanto seco con él. Pensaba que debía haberles escrito con asiduidad y no tenerles inquietos con su silencio.