Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Las tres mujeres llamaban la atención de todo el mundo. Hablaban francés.
Julián de Isasi se puso el monóculo, tomó el aire más de vizconde posible y preguntó a Blanca de Etampes:
—¿Y cuál es ahora el atractivo de París?
—Ahora, «el Petómano» —contestó ella con una voz un poco ronca. Un hombre que toca la música par derrière.
—¡Oh, no! —exclamó Isasi, dejando caer el monóculo.
—Sí, sí. Se mete dentro del elefante de Moulin Rouge y tiene un gran éxito con sus melodías de retaguardia. «El Petómano» se anuncia diciendo: «El hombre que no paga derechos de autor.»
Isasi derrochó sus gracias parisienses de una manera tan exagerada, que cuando volvió a su silla, la Delfina le obsequió con un pellizco en el brazo que le hizo hacer unos gestos poco aristocráticos. En tanto, el doctor hablaba con el joven escuálido, periodista y crítico de teatros, que le dijo que el señor Pill, encargado de un hotel de la carrera de San Jerónimo, andaba entonces con el proyecto de poner un espectáculo de variedades a estilo francés.
Elvira Medrano se mostró agria e ingeniosa. Una máscara le dijo:
—Oye.