Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval EL COLLAR DE LA MEDRANO
UNAS SEMANAS después, un sábado por la noche, estaba Juanito Dorronsoro en su despacho haciendo cuentas. El despacho se encontraba al final de un largo corredor. Iba ya terminando su faena cuando le avisó el mozo que un fraile querÃa verle.
—¡Un fraile! Es extraño. Bueno; dÃgale usted que pase.
Dorronsoro apagó la luz que tenÃa sobre la mesa y encendió la del techo.
Entró el fraile. Era un hombre delgado, moreno, con barba negra corta y anteojos.
—¿Qué querÃa usted? —le preguntó el ingeniero.
—¿No me conoce usted?
—No.
El fraile se quitó los anteojos. Era el hombre de la cara de fuina y de mirada brillante que habÃa visto en el colmado de la calle de Arlaban y en el teatro de la Zarzuela.
—Ahora, con seguridad, me conoce —dijo.
—¡Hombre! Usted es el del baile.
—El mismo.
—¡El Estudiante!
—Ecco! Asà me llaman.
—¿El que se llevó el collar de la Medrano?
—Eso es.