Los amores tardios

Los amores tardios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Bah! ¡Palabras!

—Así que no has podido cambiar. Sigues siendo ateo y clerófobo.

—¡Clerófobo! Nunca lo he sido. Nunca he tenido de los curas ideas de El motín. Si el cura español es fanático y despótico, es porque el español lo es. Nuestros defectos y nuestras cualidades son las suyas.

—También me han dicho que cuando estabas en Bilbao hablabas mal de nuestro maestro Ignacio.

—No sé. No lo recuerdo. No me interesa vuestro Loyola más que el Gran Lama.

—He oído decir que abominabas de nuestros ejercicios.

—No, no me parecían más que ridículos.

—Nos tendrás odio a nosotros, a los jesuitas.

—No, ¿por qué? En el pueblo holandés donde vivo, muchas veces los defiendo.

El jesuita contempló atentamente a Larrañaga. Este se había ido tranquilizando. Al principio se había alarmado, pensando si su antiguo condiscípulo traería alguna misión relacionada con Pepita. Al ver que se trataba de un punto ideológico se serenó.

El jesuita dijo:

—¿No has pensado alguna vez que puede haber infierno?

—Nunca. No creo que haya más que una naturaleza, un universo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker