Los amores tardios

Los amores tardios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Porque vosotros, los curas y los frailes, sois como un anejo de la guardia civil. Lo sancionáis todo siempre que favorezca al fuerte. ¿Matan a un inocente? Allí vais vosotros a calmarlo para que no grite ni se queje, ni turbe la digestión de vuestros amados propietarios. ¿Hay una guerra? Allí estáis vosotros para bendecir las ametralladoras y los gases asfixiantes y cantar el Te Deum. Vuestro ideal es que el mundo no se mueva, que no haya trastornos… Lo único que conseguís es que no se revuelva el estiércol y que pasajeramente haya menos olor, pero a la larga todo eso hiede.

—Bien. Yo no he venido a hablar de política.

—Yo tampoco pretendo hablar de política.

—Con la mala idea que tienes de nosotros, probablemente supondrás que yo me he acercado a ti con una intención aviesa…

—No, no supongo eso. Creo que tu intención es buena y humana.

—¿Y no me rechazas?

—No. Vienes cuando estoy caído y hundido, me dices una palabra de consuelo… ¿Te voy a rechazar…? No… Pero si fueras protestante u otra cosa cualquiera, tampoco te rechazaría.

—¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte en la aldea?

—No; vuelvo al país donde tengo mi empleo.

—¿No quieres algo aquí?

—No. ¡Muchas gracias!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker