Los amores tardios
Los amores tardios Harlem, pueblo de jardines, está rodeado de campos, en los cuales, en vez del trigo o la cebada, se cultivan los jacintos, tulipanes, hortensias, narcisos y ranúnculos.
Los tulipanes de Harlem aparecen por todas partes en la ciudad, en los balcones de las casas, en las tiendas, en los cafés, en las tabernas y hasta en las ventanillas de los tranvÃas.
Harlem tiene un parque admirable, que se llama el Bosque. En el Bosque de Harlem las hayas y los tilos gigantescos ofrecen inmensos follajes, con los troncos abrazados por las enredaderas…
Recorrieron toda la exposición. Los ejemplares eran, indudablemente, magnÃficos, de tamaño y de color.
—Aquà todo está industrializado —dijo Larrañaga.
—Pero estas flores no huelen —advirtió Pepita—; yo, al menos, no las encuentro perfume ninguno.
—Es verdad. No tienen el olor fuerte de las flores de España.
Como no habÃa gente en la exposición, y hacÃa frÃo, decidieron marcharse en seguida.
Pasaron por el bosque de Harlem. Al salir al campo vieron las alfombras rojas de tulipanes y los cuadrados de jacintos y de narcisos.
—¿Quieres andar? —preguntó Larrañaga a Pepita.