Los amores tardios
Los amores tardios LAS HORAS DE LA PAZ
Cronos, el de la guadaña y el reloj de arena, ha escrito muchas divisas melancólicas probablemente con alguna tibia o con algún fémur, en todos los idiomas, en las esferas de los relojes. La concisión del latín ha dejado las más características: «Hora fugax». «Velox præterit hora». «Vigilate et orate quia nescitis hora». «Me lumen vos umbra regit». «Fugit irreparabili tempus». «Tempus edax rerum».
Joe asegura que las dos más expresivas leyendas de los relojes son, una, la del pueblo de Hasparren: «Ut fugitur umbra sic vita», traducida al vasco en estas palabras: «Nola itzala hala bizia»; la otra, la de Urruña: «Vulnerant omnes ultima necat».
«Las divisas de Cronos», Las sorpresas de Joe
Soledad y Pepita, en compañía de Larrañaga, vieron los pueblos próximos a Ámsterdam. Aquel país, plano, sin sorpresas surcado por canales, lleno de casas de campo repintadas y cuidadas, encantó a Soledad y no entusiasmó tanto a Pepita, que llevaba ya el prejuicio y la antipatía.
—Aquí todo tiene aire comercial —decía Pepita.
—Iremos a ver Delft y La Haya; luego, si queréis, seguiremos a Rotterdam.