Los caminos del mundo
Los caminos del mundo —No, ahora no —replicó Aviraneta—. Después de la batalla de Leipzig y de la disolución de la Confederación del Rin, Suiza se ha declarado neutral en la guerra con los aliados.
—No lo sabÃa.
—SÃ; y, por lo que dicen, a los españoles que han llegado allà los han acogido bastante bien y proporcionado los papeles necesarios para continuar su camino. Asà que la única dificultad es pasar las treinta leguas que hay de aquà a la frontera. ¿Tú conoces los alrededores?
—SÃ, en parte.
Expliqué a Eugenio el camino de la Bresse y la situación del Château la Forêt.
Madama de Hauterive me habÃa dicho que ella iba a pasar parte del invierno en su castillo y que me ofrecÃa hospitalidad en él.
—Si me dieran licencia como enfermo podÃa ir al Château la Forêt y de allà fácilmente entrar en Suiza.
—No la pidas, porque no te la darán y suscitarás sospechas —dijo Aviraneta.
—Entonces, ¿qué hago?