Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte Las señoras hablaban, los hombres trataban de decir chistes para distraerlas y que no pensasen en lo que allí a todos les había reunido. Algunos salían a la calle para ver si podían ver algo. No se veía nada. Se oía el ruido de algunos aviones y, a veces, cañonazos o disparos de ametralladoras.