Los caprichos de la suerte

Los caprichos de la suerte

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Para eso creo yo que no hay solución —indicó Elorrio.

—¿Por qué? —preguntó Evans.

—Hay en la ciudad una casa de esas o un rincón raro; lo alquila usted al primero que viene; el comerciante nuevo lo transforma al gusto de la época, hace el escaparate más grande, pone una muestra más vistosa…

—Sí, es cierto —dijo Escalante.

—Y si esa casa o ese rincón lo entrega usted a una sociedad de arqueólogos o de entusiastas del autor célebre, lo convierte usted en un lugar de pedantería estética.

— Sí, sí, hoy dos soluciones son muchas.

—Yo así lo creo —afirmó Elorrio—. La novela es un género que acaba. Ya hace más de cincuenta años que no se ha publicado una novela sugestiva y popular. En el primer medio siglo del XIX, ¡qué cantidad de novelistas sugestivos hubo para el público aquí en Francia!: Balzac, Dumas, Stendhal, Eugenio Sue, algunos puros y otros folletinistas populacheros. En Inglaterra hubo Dickens, Thackeray, ¡y ahora qué hay! Casi nada.

—¿Pero es que los autores modernos son medianos o es que el público no los quiere porque no los necesita? —preguntó Evans.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker