Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte —SÃ, yo he leÃdo que al final de los Carnavales, hace ya un siglo, se organizaba una fiesta el Miércoles de Ceniza, una especie de procesión báquica en la Courtille, y marchaba a los bulevares.
—SÃ, yo también he leÃdo algo parecido, pero no lo recuerdo bien.
Después Pagani estuvo hablando de los crÃmenes de Tropmann, que tuvieron lugar en Pantin, y de un sendero de este barrio, llamado el Camino Verde, por donde el asesino pasaba varias veces y en donde se encontraron, poco después del crimen, seis cadáveres de los muertos por aquel bárbaro.
—Era el Weidmann de la época —indicó Evans.
—SÃ, algo por el estilo.
—¿Y cuándo ocurrió eso?
—En septiembre de 1869. No habÃamos nacido ni usted ni yo —dijo el inglés.
—Ese Tropmann era un hombre indiferente y cruel y, sin embargo, lloraba cuando pensaba en su madre. Mató a unos niños y dibujó la escena cuando estaba preso en la cárcel, y atribuyó la muerte de los niños al padre de ellos.
—Por un lado sentimental y por otro asesino. Sin duda, es una mezcla que se da en Alemania más que en otras partes —indicó Evans—. El caso Weidmann, que decÃamos antes, y el del vampiro de Dusseldorf fueron algo parecido.