Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte A Elorrio le llevaron a la Casa de la Cultura. Esta tenía como título «Alianza de Intelectuales Antifascistas». Aquí había una muchacha, Maruja, que dirigía aquella casa. Castellanos y valencianos se entendían mal y tenían disputas y riñas. Había un médico que presentaba en las reuniones. Se leían con frecuencia versos de un poeta llamado León Felipe.
Corrían una porción de rumores alicortos. Se decía que no se podían tomar productos medicinales del calcio porque estaban envenenados. No se comprendía para qué.