Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte RUMBO A FRANCIA
GLORIA Y ELORRIO marchaban en un vapor lleno de gente a Francia. Gloria cantaba a Elorrio con frecuencia una canción que decía que le oía cantar a su padre, cuando ella era niña.
Ya estoy a tu lado,
ya ves que me río,
mira si te quiero,
pobrecito mío.
Mientras esperamos
a mi maridito,
cuéntame tus penas
pobre pajarito.
En el barco iba mucha gente, la mayoría llena de espanto, algunos alegres y sonrientes con la esperanza de marchar a un puerto y después a América. Entre los viajeros había un matrimonio de un aire mísero, marido, mujer y dos chicos. El hombre, por lo que dijeron, estuvo desde el principio de la revolución preso. Debía de ser un enfermo del estómago. Se le veía flaco, amarillo, lánguido y no podía moverse.
