Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte —Es la suerte. Se tiene suerte o no se tiene suerte. «Da ventura a tu hijo y échalo al mar». Este proverbio español lo cita Schopenhauer en Parerga y Paralipomena: «Ventura te dé Dios hijo, que el saber poco te basta».
—Es la suerte, que no existe, pero que funciona en la vida como si existiera —observó Evans.
—Vaya usted con una idea falsa de los hombres y de los acontecimientos a resolver un asunto y si tiene usted suerte, acierta. Vaya usted en cambio con una idea bastante exacta de lo que son los franceses o los ingleses y tiene usted que tratar con uno de ellos y resulta que esto no se parece a la generalidad.
—¿Está usted aquà en este hotel? —preguntó Evans.
—No, tengo amigos en la casa —contestó Elorrio.
—Yo estuve dos o tres dÃas aquÃ, pero hay mucha gente que no se sabe quién es y me he marchado a otra parte —dijo el comandante.
—¿Se piensa usted quedar aquà en ParÃs, señor Evans?
—No sé qué haré. Quizá pase una temporada, no sé si de dÃas o de meses. Dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos.