Los pilotos de altura
Los pilotos de altura —¿Y cuándo va a ser nuestro viaje?
—En seguida.
En aquel tiempo, las expediciones negreras se iban dificultando. El hacerlas constituía el único medio para un marino de reunir dinero en grande en poco tiempo. A principios de siglo, los viajes de los negreros eran mucho más fáciles que cuando yo comencé.
Varios capitanes viejos del Cantábrico y también otros catalanes y mallorquines, naturalizados en La Habana, me hablaron de que en su tiempo se realizaban con más facilidad las expediciones de trata. Algún paisano vasco conocí que navegó con el capitán Zaldumbide y que hizo muchos viajes en el mismo buque sin ningún tropiezo.
Nosotros, los lanzados a la aventura de ser negreros al final del primer tercio del siglo XIX, no tuvimos esa suerte[89]. En otra época, barcos dedicados al transporte de negros iban y venían de África a América y contaban con una tripulación constante. En mi tiempo ya no ocurría esto. El negrero era casi siempre negrero de ocasión, y lo mismo pasaba a sus tripulantes. Todos los marineros que viajaban en barcos dedicados al comercio de esclavos cambiaban con frecuencia de barco, y algunos de oficio dentro de la marinería.