Los pilotos de altura

Los pilotos de altura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VI

MEDIDAS DE CHIMISTA

CHIMISTA CUIDABA DE TODOS LOS DETALLES con gran atención.

Por la mañana se bañaban los negros de nueve a diez; luego se les hacía bailar al son de un bombo y cantaban todos ellos lo mismo que los curas en un entierro. Al principio parecían sus canciones muy discordantes, pero luego se acostumbraba uno a ellas, y las encontraba bien. A las diez, almorzaban un potaje de fríjoles y harina de boniato, hecho todo una masa con agua caliente. A la media hora se les servía medio cuartillo de agua. El potaje de fríjoles tenía que estar muy picante, porque si no no lo querían. Del mediodía hasta las tres de la tarde había un descanso, y volvían a cantar antes de comer.

Además de las canciones en su lengua, cantaban otras en español, que les enseñó nuestro contramaestre Lozano, entre ellas una con aire de fandango, que decía así:

A La Habana me voy

en el barco velero;

dejaré de ser pobre

y me haré caballero.

También les enseñó una cachucha, cuya letra no sé si la había oído o la había inventado él, y que era de este modo:

Yo tengo una cabañita


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker