Los pilotos de altura

Los pilotos de altura

V

EL FUEGO DE SAN TELMO

COMO NO HABlA QUEDADO DEL TODO BIEN después de mi enfermedad, el médico me dijo: «A usted le convendría marchar a España para restablecerse por completo».

Me decidí a ello y me embarqué en el bergantín goleta El Fénix, marchando yo como piloto de derrota habilitado, porque mi nombramiento me lo habían quitado los ingleses en Sierra Leona.

El piloto del bergantín, Bartolomé de Ojinaga, iba a hacer la carrera de la América del Norte, y yo le sustituí.

En El Fénix había muy poco orden y demasiado misticismo; el capitán y su hermano se pasaban la vida rezando y hablando el uno con el otro de los pecados y de las penas eternas. A las ocho de la noche, antes de acostarse, reunían a la tripulación y se rezaba un rosario completo, con una serie de misterios y de oraciones suplementarias. Yo les dije varias veces: «Y ustedes, ¿por qué no se han hecho curas?».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker