El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Pero la naturaleza es más robusta que nosotros, y nos curará aunque nos empeñemos en sucumbir. Vendrá la reacción lenta y potente. Convaleceremos. Cuando miro las viviendas desalquiladas de Asunción —ya que muchas familias no aguantan más y huyen al campo— pienso en la tierra. ¡Bendita crisis descentralizadora! ¡Caballeros elegantes y tronados, id a rascar la tierra fecunda! ¡Señoras empolvadas, no contempléis más tiempos los figurines de Buenos Aires; id a criar gallinas! La tierra nos salvará, la tierra en que retoñan las razas.