El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Y lo que en su origen es inmoral lo sigue siendo en su desarrollo. Se abrirán créditos nuevos a los que ofrezcan garantías y a los amigos del poder, es decir, a los que no necesitan ni merecen socorro. En cuanto a esperar que del dinero vertido a mercaderes y a políticos llegue un centavo hasta el bajo pueblo, es un triste error. Poned un impuesto a la propiedad: al fin y al cabo lo pagarán íntegramente los desposeídos, los que, según la definición de Voltaire, temible burgués, «no tienen más que sus brazos para vivir». Bajarán los salarios, se extenderán la miseria y el hambre. Regalad en cambio dinero a los que ya lo poseen. No por eso mejorará la situación de la masa. Habréis aumentado la ociosidad y la imprevisión de los favorecidos. No es dinero lo que hay que regalar ni lo que se precisa, sino amor a la tierra y al trabajo, un poco de paz y de confianza.