El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Y aquí volvemos al punto esencial. El deber de los hombres inteligentes del Paraguay no es traer dinero para proporcionar un alivio engañoso y honrar la injusticia. Su deber no es humillar a la nación en este mendigar lo ajeno, cuando hay en casa brazos y salud. Su deber es sembrar las verdaderas energías madres, las que en último término se reducen al amor, amor al hogar, a la tierra, al trabajo. Su deber es conseguir solidaridad, paz, confianza. Y para esta obra larga pero bella, penosa pero útil —la sola obra útil— maldita la falta que hace el empréstito.
[Rojo y Azul, 10 de Noviembre de 1907]