El dolor paraguayo
El dolor paraguayo No lamentéis que hable un extranjero. No soy un extranjero entre vosotros. La verdad y la justicia, cualquiera que sea la boca que las defienda, no son extranjeras en ningún sitio del mundo. Y si lo fueran aquí, ¡qué dignos serías de infinita lástima!
Es necesario restablecer la noción de la justicia. Es necesario protestar del atentado sin nombre que este Gobierno comete contra los habitantes del Paraguay, Sería un infame precedente en vuestra historia que no se levantara hoy una sola voz a declarar con la serena omnipotencia de la verdad, en qué consiste el atentado de que somos víctimas.
La cuestión no está en si hubo complot o no lo hubo.
No está en los vejámenes que se hace pasar a los prisioneros.
No está en el número, grotesco por lo colosal, de los acusados. Admito que el Gobierno se aterre ante Bertotto, ese niño generoso a quien tantos paraguayos deben la vida.
No está en las múltiples violaciones de las leyes nacionales, violaciones que demostró Audibert en su informe in voce ante una barra emocionada.