El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Confesémoslo: la violencia hizo prosperar más a las sociedades de resistencia que el dinero. Los mecánicos ingleses gastaron veintisiete millones en socorros, y perdieron la huelga. ¡Ay de los trabajadores el dÃa en que dejen de inspirar terror y no dispongan de otras armas que el llamamiento a la compasión y a la equidad! Merced al terror han conseguido tratar con los patronos de poder a poder. El relato que hace Yvetot del caso de los dockers de Cette es instructivo: «Los patronos, pensando influir sobre el ánimo de los obreros, les invitaron a una entrevista patronal para terminar la huelga.
»Una corta comisión del sindicato, compuesta de hombres sólidos, se presentó. Su contacto no agradaba a los explotadores, que pensaban acabar pronto aturdiéndoles con promesas y subyugándoles por intimidación.
»Después de un rato de discusión seria, sin resultado, los patronos querÃan despedir a los invitados, pero éstos cerraron las puertas y declararon a los patronos que no saldrÃan de allà sin el convenio firmado por ellos, como deseaban los obreros.
»En seguida los delegados obreros se pusieron a fumar, a hablar y a cantar, como si estuvieran de sobremesa en un banquete.
»En vista de aquella actitud, extraña pero enérgica, los patronos, aburridos y asustados, se sometieron y firmaron, haciendo después honor a sus firmas.