El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Hacerse paraguayo ha de valer una realidad, y no una fórmula. Lo que sólo está en el papel no merece la pena escribirse. Ser paraguayo ha de significar ser algo definido, inconfundible. Cuanto más caracterÃstica sea la fisonomÃa popular tanto más rápidamente se borrarán las fisonomÃas extranjeras. Cuanto más incompatible con cualquier otro sea el genio nacional, tanto más hondamente se irá transformando el genio extranjero, y la manera de pensar y de obrar de los extranjeros. El inmigrante se sentirá débil en medio de una gran unidad colectiva. Se sentirá extraño en medio de una gran homogeneidad. Verá imposible el triunfo sin incorporarse activamente a ella. El choque y el roce de los paraguayos netos desmoronará sus ángulos españoles, ingleses o alemanes, disolverá sus reminiscencias y evaporará sus nostalgias, La lucha pública, al envolverle en los intereses paraguayos, le dará esperanzas y ambiciones paraguayas, y antes quizá de engendrar hijos, habrá encontrado una madre, la madre común. Quien vino a renovarse se renovará verdaderamente. Entonces la letra confirmará el hecho, y la nacionalización no hallará obstáculos. Será una consagración y no una reforma.