El dolor paraguayo
El dolor paraguayo El hombre rechaza por fin las tutelas humanas y divinas. Nos quedamos solos porque fuimos más fuertes.
Hemos aceptado la plena responsabilidad de nuestro futuro. Hemos rasgado el cielorraso mitológico que nos separa del firmamento vacío y al cabo miramos el Universo cara a cara. Hemos rehusado la ayuda de los dioses y de los vicarios de los dioses: mucho les debíamos pero les hemos despachado bien pagados. No queremos depender de la misericordia ajena, sino ser nosotros mismos los sembradores del porvenir.