El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Lo único que del yacaré se murmura es que corrige su propia fecundidad sacrificando una porción de la prole. El yacaré padre condena a los hijuelos que no saben nadar. Para ello lanza al agua un palito, y les obliga a jugar con él. Les observa un rato y se traga a los torpes. En este rasgo vislumbramos el tenebroso ingenio que nació del abismo.