Moralidades actuales
Moralidades actuales En cuanto a ella, a la primera víctima, ¡nada de enternecimientos! El ojo del microscopio no llora. Soportemos el frío glacial de la verdad. La «Venus Platense» era insignificante y débil. Su muerte fue un bello naufragio, pero las naves no se han hecho para irse a pique. ¡Quería que su cadáver fuera bonito, con el crucifijo inevitable en el pecho! Sobre esa alma instruida y enclenque descubro la baba de la literatura. ¿Quién pasó por allí? ¿Feuillet, Prévost, Bourget? ¿Cuál de esos pegajosos falsificadores de la realidad? Si se tratara de una hija portera, culparíamos a la crónica de policía, que también es literatura. ¿Qué decir de aquel frágil espíritu, hundido para siempre en la sombra bajo el peso fugitivo de una imagen?
¿Por qué no esperaste, heroína de un minuto? En dos días te hubieras salvado, en dos meses te hubieras curado; a los dos años te hubieras reído de tus amores, y después, tarde o temprano, aunque no lo desearas, te hubieras vengado, porque para vengarse basta aguardar. El tiempo es más cruel que nuestros odios, y a nadie perdona.