Peter Pan
Peter Pan —Quiero-que-te-metas-en-el-nido —gritó el ave, hablando lo más claro y despacio posible—, y-asÃ-podrás-llegar-a-la-orilla, pero-estoy-demasiado-cansada-para-acercarlo-más-asÃ-que-tienes-que-tratar-de-nadar-hasta-aquÃ.
—¿Qué estás graznando? —respondió Peter—. ¿Por qué no dejas que el nido flote como siempre?
—Quiero-que —dijo el ave y lo volvió a repetir todo.
Entonces Peter trató de hablar claro y despacio.
—¿Qué-estás-graznando? —y todo lo demás.
El ave de Nunca Jamás se enfadó: tienen muy mal genio.
—Pedazo de zoquete —chilló—, ¿por qué no haces lo que te digo?
A Peter le dio la impresión de que lo estaba insultando y se arriesgó a replicar con vehemencia:
—¡Eso lo serás tú!
Entonces, curiosamente, los dos soltaron la misma frase:
—¡Cállate!
—¡Cállate!
No obstante, el ave estaba decidida a salvarlo si podÃa y con un último y fenomenal esfuerzo arrimó el nido a la roca. Entonces levantó el vuelo, abandonando sus huevos, para hacer clara su intención.