Peter Pan
Peter Pan Por el contrario, creía que había trepado por su costado silencioso como un ratón y se sorprendió al ver a los piratas apartándose de él, con Garfio en medio de ellos tan abatido como si hubiera oído al cocodrilo.
¡El cocodrilo! Tan pronto como Peter lo recordó oyó el tic tac. Al principio creyó que el ruido sí que procedía del cocodrilo y miró hacia atrás rápidamente. Luego cayó en la cuenta de que lo estaba haciendo él mismo y al instante se hizo cargo de la situación. «Qué listo soy», pensó de inmediato y les hizo señas a los chicos de que no prorrumpieran en aplausos.
En ese momento Ed Teynte, el furriel, salió del castillo de proa y avanzó por la cubierta. Ahora, lector, cronometra con tu reloj lo que pasó. Peter le clavó el puñal bien hondo. John tapó la boca al malhadado pirata para ahogar el gemido de agonía. Cayó hacia adelante. Cuatro chicos lo cogieron para evitar el golpe. Peter dio la señal y la carroña fue lanzada por la borda. Se oyó un chapuzón y luego silencio. ¿Cuánto ha durado?
—¡Uno!
(Presuntuoso había empezado a llevar la cuenta.)
Menos mal que Peter, todo él de puntillas, desapareció dentro del camarote, ya que más de un pirata estaba armándose de valor para mirar atrás. Ya podían oír la respiración entrecortada de los demás, lo cual les demostraba que el ruido más terrible había pasado.