Peter Pan
Peter Pan —Déjame intentarlo, querido —dijo y en realidad eso era lo que él habÃa venido a pedirle que hiciera y con sus suaves y frescas manos ella le anudó la corbata, mientras los niños se apiñaban alrededor para ver cómo se decidÃa su destino. A algunos hombres les habrÃa sentado mal que lo hiciera con tanta facilidad, pero el señor Darling tenÃa un carácter demasiado bueno para eso: le dio las gracias descuidadamente, se olvidó al instante de su furia y un momento después bailaba por la habitación con Michael a la espalda.
—¡Con cuánta alegrÃa bailamos! —dijo ahora la señora Darling, al recordarlo.
—¡Nuestro último baile! —gimió el señor Darling.
—Oh, George, ¿te acuerdas de que Michael me dijo de pronto: «Cómo me conociste, mamá?».
—¡Ya lo creo que me acuerdo!
—Eran muy buenos, ¿no crees, George?
—Y eran nuestros, nuestros y ahora ya no los tenemos.