Las flores del mal
Las flores del mal Sueño parisiense
A Constantin Guys[44]
La imagen vaga y lejana
de aquel paisaje terrible,
como nunca mortal vio,
aún me fascina esta mañana.
¡El sueño está lleno de milagros!
Por un capricho especial,
yo había excluido del espectáculo
lo vegetal desordenado,
y, pintor orgulloso de mi genio,
saboreaba en mi cuadro
la embriagadora monotonía
del metal, del mármol y del agua.
Babel de escalinatas y de arcadas,
era aquél un palacio infinito,
lleno de estanques y de cascadas
que caían sobre el oro mate o bruñido;
y cataratas opulentas
como cortinas de cristal
colgaban resplandecientes
de murallas de metal.
No de árboles, sino de columnatas
se rodeaban los estanques durmientes,
donde náyades gigantescas
se contemplaban como mujeres.
Balsas de agua se extendían, azules,
