Las flores del mal
Las flores del mal un silencio de eternidad.
Al abrir mis ojos ahítos de luz,
vi el horror de mi tugurio,
y sentí que en mi alma penetraba otra vez
el punzón de mis malditas pesadumbres;
el reloj daba con voz fúnebre,
brutalmente, el mediodía,
y el cielo vertía tinieblas
sobre el triste mundo entumecido.
