Las flores del mal
Las flores del mal ¡Ah!, no reduzcas tus llamas;
reanima mi corazón entumecido,
¡voluptuosidad, tortura de las almas!,
Diva! Supplicem exaudi[64]!
¡Diosa expandida en el aire,
luz en nuestro subterráneo!
Atiende a un alma aterida
que te dedica un canto despiadado.
¡Voluptuosidad, sé siempre mi reina!
Ponte la máscara de una sirena
hecha de carne y de terciopelo,
o viérteme tus hondos sueños
en el vino impreciso y mÃstico,
¡voluptuosidad, fantasma veleidoso!
