Las flores del mal
Las flores del mal Todo hombre digno de ese nombre
tiene en su corazón una Serpiente amarilla,
arrellanada como en un trono,
que, si él dice: «¡Quiero!», responde: «¡No!».
Hunde tus ojos en los ojos fijos
de las Sátiras o de las Ondinas:
el Colmillo dice: «¡Piensa en tu deber!».
Haz hijos, planta árboles,
pule versos, esculpe mármoles:
el Colmillo dice: «¿Vivirás esta noche?».
Por más que proyecte o que espere,
el hombre no vive un momento
sin padecer la advertencia
de la Víbora insoportable.
