Las flores del mal
Las flores del mal A la que es demasiado alegre
Tu cabeza, tu gesto, tu talante
son bellos como un bello paisaje;
la risa juega en tu rostro
como un viento fresco en un cielo claro.
El que al pasar apenado tú rozas
queda deslumbrado por la vitalidad
que brota como un resplandor
de tus brazos y tus hombros.
Los clamorosos colores
con que salpicas tu atuendo
lanzan al alma de los poetas
la imagen de un ballet de flores.
Esos vestidos excesivos son el emblema
de tu espíritu multicolor,
loca que me has enloquecido,
¡te odio tanto como te amo!
A veces en un hermoso jardín
donde arrastraba mi depresión,
he sentido, como una ironía,
que el sol desgarraba mi pecho;
y la primavera y el verdor
han humillado tanto mi corazón,
que he castigado en una flor
la insolencia de la Naturaleza.
De esa forma quisiera, una noche,
cuando da la hora de los placeres,