Las flores del mal
Las flores del mal hacia el tesoro de tu persona
reptar como un cobarde, sin hacer ruido,
para castigar tu carne gozosa,
para torturar tu pecho intacto,
y abrir en tu vientre sorprendido
una herida ancha y honda,
y, ¡oh dulzura vertiginosa!,
a través de esos labios adolescentes,
con más brillo que nunca y más hermosos,
¡infundirte mi veneno, hermana mía!