Las flores del mal
Las flores del mal Sobre la presentación de Amina Boschetti en el Teatro de la Moneda de Bruselas
Amina salta —huye—, después hace una pirueta y sonríe;
el Welche[85] dice: «Todo eso es sánscrito para mí;
solo conozco, en materia de ninfas emboscadas,
las de Montaña de las Hierbas Hortelanas[86].»
Con la punta de su pie delicado y con su mirada risueña,
Amina derrama a raudales el delirio y el buen gusto;
el Welche dice: «¡Huid, delicias engañosas!
Mi esposa no tiene esos modales frívolos».
Usted no sabe, sílfide de pantorrillas victoriosas,
que pretende enseñar el vals al elefante,
al búho la alegría, la risa a la cigüeña,
que ante la gracia ardorosa el Welche dice: «¡Alto ahí!»
y que si el dulce Baco le escanciara borgoña,
el monstruo respondería: «Prefiero mi cerveza[87]».