Las flores del mal
Las flores del mal El balcón
¡Madre de los recuerdos, maestra de las queridas!
¡Oh tú, mis placeres todos!, ¡la única a quien me debo!
Habrás de recordar la belleza de las caricias,
la dulzura del hogar y el embrujo de las noches,
¡madre de los recuerdos, maestra de las queridas!
Las noches iluminadas con el fulgor del carbón,
y las noches ante el balcón, veladas por vapores rosáceos.
¡Qué suave para mí era tu pecho!, ¡qué bueno conmigo tu corazón!
Muchas veces dijimos cosas imperecederas
en noches iluminadas con el fulgor del carbón.
¡Qué hermosos son los astros en las tibias veladas!
¡Qué profundo el espacio!, ¡qué poderoso el corazón!
Al inclinarme hacia ti, reina de las adoradas,
me parecía respirar el perfume de tu sangre.