Las flores del mal
Las flores del mal El retrato
La Enfermedad y la Muerte transforman en cenizas
todo el fuego que resplandeció para nosotros.
De esos grandes ojos tan fervientes y tiernos,
de esa boca donde mi corazón se ahogó,
de esos besos poderosos como un bálsamo,
de esos arrebatos más vivos que los rayos del sol,
¿qué queda? ¡Es horrible, oh alma mía!
Solo un dibujo muy pálido, al pastel,
que, como yo, muere en la soledad,
y que el Tiempo, ese anciano insultante,
cada día restriega con su áspera ala…
¡Negro asesino de la Vida y del Arte,
no matarás jamás en mi memoria
a la que fue mi placer y mi gloria!
