Paraisos artificiales
Paraisos artificiales No obstante los admirables servicios que han prestado el éter y el cloroformo, me parece que desde el punto de vista de la filosofía espiritual, la misma deshonra moral se aplica a todos los inventos modernos que tienden a disminuir la libertad humana y el indispensable sufrimiento. No sin cierta admiración escuché en una oportunidad la paradoja de un oficial que me relató la operación, muy cruel, practicada a un general francés en El-Aghouat y a consecuencia de la cual murió, no obstante el cloroformo. El general era hombre muy valiente e inclusive algo más: era una de esas almas a las que se aplica naturalmente la palabra caballeresca. «No era cloroformo —me dijo— lo que necesitaba, sino la mirada del ejército entero y la música de todos los regimientos. ¡Tal vez así se habría salvado!». El cirujano no opinaba lo mismo que el oficial, pero sin duda el capellán habría admirado sus sentimientos.