Paraisos artificiales

Paraisos artificiales

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VI. El genio niño

VI. El genio niño

Las Confesiones datan de 1822 y los Suspiria, que son su continuación y las completan, fueron escritas en 1845. Por consiguiente el tono, si no enteramente distinto, es al menos más grave, más triste y resignado. Al recorrer repetidamente esas páginas singulares, yo no podía menos de pensar en las diferentes metáforas de que se sirven los poetas, para pintar al hombre que vuelve de las batallas de la vida; es el viejo marino, con la espalda encorvada y la cara zurcida por una red de arrugas inextricables, que en su hogar recalienta un esqueleto heroico escapado de un millar de aventuras; es el viajero que vuelve por la tarde hacia los campos cruzados por la mañana y que recuerda, enternecido y triste, las muchas fantasías que le dominaban el cerebro, mientras atravesaba esas comarcas vaporizadas ahora en horizontes. Es lo que, de una manera general, yo llamaría de buen grado el tono del alma en pena, tono no sobrenatural, sino casi ajeno a la humanidad, medio terrenal y medio extraterrestre, que encontramos a veces en las Memorias de ultratumba, como enmudecidos el orgullo y la ira, el desprecio del gran René por las cosas del mundo, se hace enteramente indiferente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker